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ETAPA 6: TAKAT - ESSAOUIRA

La salida desde el mismo campamento tenía muchas vías de salida tras la arena. El camino de las casas de los pescadores era el más firme, pero después de tantos días los pandas son muy atrevidos y preferían meterse por el más directo, de arena blanda. Alguno encalló, y de nuevo la eslinga fue protagonista en esta etapa, al principio y en las playas de Essaouira.

Pasando por Agadir para empezar a acostumbrarse al tráfico de una ciudad, para después volver a salir a una pista que dejaba una gran panorámica del Océano Atlántico al paso de los pandas; no podían desconcentrarse mucho en las vistas porque grandes barrancos sin protección estaban al acecho en sus peligrosas curvas.

Y entraron en la playa de Essaouira para coronar esta aventura por todo lo alto. En línea a alta velocidad en la parte húmeda de la arena, pista posibilitada por la marea baja, recorrían los pandas la playa de Essaouira. Les tocaba la entrada triunfal, en la que dando lo mejor de sí, entraban sonrientes por haber cumplido un sueño: llegar a la meta después de haber recorrido complicadas pistas por el sur de Marruecos. Atrás quedaron las piedras, los oueds, las dunas, las pérdidas, el cansancio, la incertidumbre… Pero también el compañerismo, los buenos momentos que siempre vienen tras las desventuras, porque si algo podemos aprender es que siempre hay un paso siguiente, que acabamos llegando donde nos lo proponemos.

Hemos visto con el correr de las etapas como los equipos iban ganando experiencia y confianza. El equipo 98 nos cuenta, que nada más empezar se quedaron atrapados en la arena, pero que al final ya no han tenido problema, y que su técnica es “no quitar el pie del acelerador y tirar hacia adelante”. Difícil es el equipo que no haya encallado en la arena; se puede evitar, pero para ello es necesaria la experiencia de haber encallado y salido del apuro. También están los que ven que les pasan a los otros equipos y aprenden de sus experiencias. Pero hasta que no se pisa la arena no es posible saber desenvolverse en ellas. Las mujeres de los componentes del equipo 25 vinieron a recibirlos a Essaouira, y nos cuentan que desde el primer día ya estaban con la pala, “pero a eso han venido”.

¿A quién se le ocurre entrar en el desierto con un panda? “A cuatro insustanciales” nos responden el equipo 74 y 75, para ya más serios añadir que les encantan los coches antiguos de mecánica básica y disfrutar de los entornos que recorren. El equipo 94, procedente de Italia, nos reconoce ser un enamorado del panda y haber recorrido Mongolia con el Panda, pero de una manera más suave. No estaban habituados a tratar tan fuerte al panda y hasta dudaban de su posible resistencia, cosa que ya no hacen: “¡Panda Raid es extremo, pero bello!

Y la nota de color, la petición de boda. El Panda antes de entrar a la línea de meta se paró, él se bajó del coche e hizo bajar a su compañera mostrándole una cajita que contenía un anillo. La emoción llenó el ambiente, las lágrimas, las risas, a la cronometradora hasta se le cayeron  los papeles. Emoción en estado puro como solo puede pasar en aventuras como esta, en la que todo es posible.

¡Enhorabuena a todos y cada uno de vosotros!

Fotos de la Etapa

Clasificación de la Etapa

Clasificación General

Clasificación General 4x2 / Clasificación general 4x4

Clasificación General Estudiantes / Clasificacion General Femenina

 
ETAPA 5: OUED TISSINT - TAKAT

En la etapa de hoy los participantes amanecieron en pleno desierto y dormirán a orillas de la playa. Las pistas comenzaron desde el mismo campamento de Oued Tissint. Eran unas pistas rápidas en las que se formó una larga hilera de pandas surcando la arena y dejando un gran rastro de polvo en el horizonte que los sumergía en el vacío.

Entraron los vehículos en una pista militar, con algunos controles, y avisados del paso de la caravana de pandas, algunos fueron invitados a un té. “Lo mejor, nos comenta el equipo 105, fue la base militar y pasar por donde lo hacía el Dakar, eso te crece”. El 23 va por la misma línea, lo que más le gustó fue “bajar tan abajo, cerca de la frontera con Argelia”. En las pistas militares circulaban muy rápido  y en paralelo. Había algunos oueds muy entretenidos y a pesar de su dificultad, muy pocos se quedaron atascados; después de tantos días, los participantes son uña y carne con sus vehículos, y para ellos la arena es ya terreno cotidiano.

A pesar de la habilidad de los conductores, los pandas van notando el paso por las pistas en sus mecánicas, teniendo algunos que ser remolcados hasta talleres para pasar por enfermería y continuar con su recorrido. En estos momentos, el vehículo 114, que tuvo que ser revisado por mecánicos en Tata, está ahora de camino al campamento con una estimación de llegada a altas horas de la madrugada. Hacer esta aventura con un panda es un desafío en sí mismo, y las desventuras se superan con paciencia e ilusión, donde todo es posible si uno se empeña en ello.

Un puerto de montaña con una bajada de curvas peligrosas les hizo estar alerta, con paradas para retratar las espectaculares vistas de las montañas. Tomaron rumbo a Takat, aprovechando las pistas de arena para llegar al campamento. La emoción de la llegada hizo a algún vehículo perder la concentración y quedarse atrapado en la arena. Pero siempre se detiene algún otro panda, y tirando de eslinga, todos acaban emergiendo.

El impresionante atardecer en el horizonte del océano animaba la llegada de los pandas: “Nos hemos venido arriba después de la etapa de hoy” exclamaba el equipo 156. Y esto se acaba, justo cuando empiezan a acostumbrarse, como nos cuenta el equipo 97, que ahora que le han cogido el gustillo se acerca la conclusión de Panda Raid. Al principio eran pegas del uno al otro, que si uno no conduce como se le exige, que si el otro encalla en la arena, pero ya está todo superado. La convivencia en estos días, o te enerva por cada cosa que hace el compañero, o refuerza la relación. Esto último es lo que sucede en el equipo 112, el único equipo femenino del raid, donde su profunda amistad ha salido fortalecida en estos días. Aunque en casi todas las etapas han pasado por el camión de reparaciones, están llegando al término de la semana; y en ningún momento han sentido ninguna incomodidad con el coche, ya que el compañerismo reinante en este raid hace que cualquiera de los otros equipos se pare a ayudarle. “Solidaridad total” lo define y las primeras palabras ante la pregunta de lo que le ha parecido Panda Raid han sido: “Experiencia brutal”. El equipo 201, procedentes de Italia, se ha referido a Panda Raid como una bella aventura.

Mañana es la última etapa con final en Essaouira. Es la clásica etapa de Panda Raid que culmina esta experiencia de la que cada participante sacará sus conclusiones de esta aventura vivida al límite. Si en los primeros días echaban de menos el wifi, ya ni se acuerdan de él. La intensidad de las experiencias les llevan a vivir el momento y no pensar en otra cosa que lo que está pasando aquí y ahora. Estamos acostumbrados a vivir en la seguridad, donde todo está previsto, y nos exasperamos cuando las cosas no suceden según lo planeado. Y aquí priman los imprevistos donde lo planeado difícilmente se llevará a cabo. Esa es la enseñanza, la de disfrutar el momento, sin condicionantes ni hipotéticos, porque es ahí donde existimos.

Fotos de la Etapa

Clasificación de la Etapa

Clasificación General

 
ETAPA 4: ACHICH - OUED TISSINT

La cuarta etapa se presentaba con un programa cargado de todo tipo de pistas y terrenos que pusieron a prueba a los equipos, que se creerían, por momentos, transportados a otra dimensión en la bajada del barranco del Volcano, de fuertes pendientes, en la que la habilidad y la destreza de cada participante fueron fundamentales para disfrutar y sonreír ante la inmensidad de este cráter.

Hoy era etapa de piedras, grandes rocas sobre la pista que dificultaban el paso de los pandas. Según el 155, "había que ir muy muy despacio" ante tanta piedra. "En la trialera nos hemos amontonado todos" comentaba el equipo 147; "una etapa buena, pero durilla. Muchas piedras", indicaba el 34. A los cubrecarter les tocó hoy ser los protagonistas de la etapa para defender los bajos de los pandas. El vehículo 182 entraba a meta sujetando el cubrecarter: "hemos llegado, que es lo importante". El 167 se dejó medio neumático en las piedras y el 29 un amortiguador. El equipo 25 nos comentó que se formó un tapón de pandas, y que como pudieron los iban sacando. Este tapón formó una larga hilera, y en el parón alguno ya no arrancaba, como en el caso del 184, pero con la ayuda de otros equipos pudo continuar, "con una sonrisa". "Hasta las piedras eran duras" recordaba el 104. Pero siempre salían participantes de debajo de las piedras para entre unos y otros empujar a sus pandas y volverlos a poner en ruta.

Pero no todo eran piedras y esfuerzo mecánico, también hubo tiempo para disfrutar de las espectaculares vistas del Volcano. La dificultad de las rocas abría esta volcánica dimensión para que algún panda despistado creyese por momentos haber alcanzado algún planeta de alguna lejana galaxia. Esta es la verdadera meta, la de encontrarse en escenarios imposibles que hagan de decorado de nuestra imaginación. Ante la complicada perspectiva de la subida, el equipo 94, en un primer momento, no se atrevió a hacerlo, pero se animaron y salieron sonrientes de haber abierto esta perspectiva en su imaginario. Había merecido la pena entrar en la enmarañada subida con 60 vehículos taponados en esta estrecha y pedregosa pista para ver este inmenso cráter de 5 x 11 kilómetros. Pero no ha sido dura para todos, por ejemplo al cubrecarter del coche 74 las piedras no le hicieron más que cosquillas.

Jorge y Victoria, los componentes del equipo 181, son los más mayores del Raid, ambos con 67 años. Es la primera vez que participan en Panda Raid, aunque ya tienen experiencia; hace ya muchos años que recorrieron, cuando se podía, la transahariana; pero atravesar el desierto en panda es todo un reto que requiere ser muy habilidoso, un reto a la pericia. De estos días, Jorge destaca el compañerismo y una organización muy seria. Hasta ahora han tenido la suerte de un solo pinchazo en la primera etapa, suficiente para comprobar la solidaridad, ya que todos los que pasaban les brindaban su ayuda. En la etapa de hoy expresa haber tenido un poco de miedo en la subida al Volcano al no gustarle la piedra, pero llegar arriba le ha merecido la pena por sus impresionantes vistas. "Es muy bonito, de una intensidad, profundidad y soledad increíbles" señala Jorge.

Una etapa preciosa de diversas tonalidades de naranjas y verdes, expresa el equipo 16, contentos por haber llegado enteros al campamento en esta dura etapa. También había camellos, algún panda tuvo que esperar a que pasase para poder continuar; el equipo 173, quería haber montado a E.T. en un camello, "pero no había manera, se escapaban". Casi se les queda en Volcano, que debe ser parecido a su lugar de origen; y expresaron estar muy contentos de estar aquí.

La zona por la que atravesaba la cuarta etapa tiene mucha tradición de paso de los grandes rallyes, con Zagora como núcleo poblacional más importante en este valle del Braa, y la ciudad por excelencia de este tipo de pruebas. Está repleta de talleres, ahí tiene su centro de operaciones Mohammed "el gordito", mecánico asistente de Panda Raid, y del Dakar cuando pasaba por aquí. En Zagora pueden convertir un simple hierro en un pistón; no conocen la expresión "esto no se puede arreglar". En Zagora todo es posible y el panda se deja querer.

Estamos a dos etapas de que acabe el raid, el cansancio empieza a hacer mella, pero también se empieza a ver que la habilidad de los conductores aumenta en cada tramo. De camino al campamento hay muchos poblados nómadas que viven de la trashumancia, hermanamiento con los participantes que llevan una semana de nomadismo levantando campamento en cada día.

Fotos de la Etapa

Clasificación de la Etapa

Clasificación General

 
ETAPA 3: MAADID - ACHICH

Entramos en esta etapa de desierto en estado puro, aunque por la lluvia de los últimos meses, está decorado, en algunas zonas, en verde. Mientras esperaban a que les diesen la salida, los participantes observaban al detalle el roadbook, tomando las pertinentes notas de cara a esta etapa que pintaba dura. Impresiones de todos los colores, por ejemplo para el 91, no presentó ninguna complicación: “me lo imaginaba más complicado”; mientras que otros llegaron muy justos: “de cabeza al camión de reparaciones” como decía el dorsal 121 nada más pasar por meta.

“Una etapa muy chula”, señalaba el equipo 146, aun después de haberse perdido un poco, o por no haber “encallado más que una vez” (dorsal 188); una etapa preciosa, impresionantes paisajes” recordaba el 74. Para el 55 ha sido una etapa muy divertida: “nos hemos reído mucho”. Y cuando uno disfruta, quedarse atrapado en la arena, es otra forma de pasarlo bien. Los hay más atrevidos, que se lanzan de cabeza a las dunas, y otros un poco más cautelosos: “hemos ido a un ritmo más tranquilo después de los problemas mecánicos de ayer, hoy nos ha ido muy bien” indicaba el 103; después de hoy habrá conseguido la confianza para afrontar con más atrevimiento la etapa de mañana.

Pistas de arena blanda y mucha navegación, o como dice el equipo 139, una etapa de “mucha orientación, muchos caminos… y brújula”, que no falte este elemento inventado allá por el siglo IX, imprescindible para poner rumbo a cualquier objetivo.

Pasaron por preciosas zonas de pistas de rápido rodaje, pero siempre con la alerta a disposición, como recordaba el equipo 187, “había baches que te los comías de sopetón”. En la zona de abundante vegetación, ante la escasa visibilidad, el rumbo dirigía el camino. “Una prueba preciosa, expresaba el equipo 12, muy rápida. Fue complicado mantener la velocidad en la prueba de regularidad; había que ir muy rápido, aprovechando las partes más fáciles, porque en otras tenías que parar, y para recuperar era difícil”. La prueba de velocidad comenzaba en medio de un chot (lago seco), con la montaña de fondo como referencia y seguido de pistas con irregularidades.

Era momento de las dunas, en las que algunos vehículos se quedaron atrapados, con las ruedas girando en la arena sin ningún avance hasta que llegaban componentes de otros equipos para tirar de ellos. La eslinga tenía que estar bien a mano, porque en esta etapa le tocó ser la protagonista. Es el precio de estar en medio de la nada. Y además por el atrevimiento de hacerlo con un panda. El compañerismo prima, y más en el único equipo compuesto únicamente por mujeres, el 112: “hemos tenido que cambiar tres ruedas, pero nos han ayudado”.

El equipo 97 resumía su paso por Panda Raid: “hay que venir a pasarlo bien, a disfrutar”. Este espíritu, junto a la solidaridad, además del roadbook, la brújula, la eslinga y una mecánica cuidada, son los ingredientes ideales para poder situarse en medio de la nada, con arena por todos lados, y riendo porque el panda, está junto con otros, decorando una duna con ruidos de motor que se pierden en el vacío.  

Fotos de la Etapa

Clasificación de la Etapa

Clasificación General

 
ETAPA 2: BOULAAJOUL - MAADID

La segunda etapa presentaba la verdadera inmersión a esta séptima edición de Panda Raid. En este día los participantes se encontraban con el desierto y hacían la entrega de material a la asociación Camino al Sur para las zonas con menos recursos del sur de Marruecos y del Alto Atlas.

Para abrir boca, pistas de arena tras el río Ziz, uno de los más grandes de Marruecos, rodeado por inmensas palmeras. Preparatorio para cruzar Errachida, la puerta oficial del desierto e introducirse, como niños, en las dunas. Gran entusiasmo provocó este encuentro con el desierto. La espera y los kilómetros recorridos tomaron su sentido con la arena como principal objetivo; muchos tuvieron que mancharse las manos, hacer uso de la pala y de la solidaridad para sacar el panda de este mar de polvo. Pero no eran imprevistos, sino parte del imaginario de meterse con un panda en el desierto. Aunque algunos equipos eran más estratégicos, estudiando el mejor paso posible para salir indemnes, otros no dudaban en experimentar el verdadero motivo de su viaje: tener anécdotas que contar, a pesar de tomar el camino no indicado en el roadbook para cumplir el sueño de verse con su panda entre las dunas.

Las dunas no presentaban ninguna trampa, sino la capacidad de verse junto con otros pandas en una situación sin aparente salida. El roadbook indicaba un camino pero muchos prefirieron lanzarse por donde más dunas había. Los coches llegaron cubiertos de polvo y los participantes portaban una gran sonrisa en sus rostros, señal del disfrute que acaban de experimentar. Se lo habían pasado como niños: "Etapas como estas, todas las que quieras" comentaba el dorsal 170; "el paso entre las dunas..., excepcional", recordaba el número 10; para el 158, "fenomenal, hemos visto dunas y las hemos atravesado". "Hemos pasado por todas las dunas, no hemos dejado ni una" apuntaba el dorsal 115. Y el 92 expresaba su emoción: "estoy por darme la vuelta y volver. Lo hemos pasado como niños". Estas impresiones fueron tomadas justo en la llegada, cuando estaban todavía con la mente en las experiencias recién vividas. Algunos pandas llegaron tocados en este esfuerzo, pero eso no restaba ningún entusiasmo a todo el disfrute de la etapa.

La mayoría ha preferido no reservar y darlo todo en esta etapa, esencia del raid, que es solo el comienzo; en las siguientes etapas seguirán viendo arena, y la posibilidad de ir afianzando la confianza con los compañeros. "Es una prueba para la pareja, si acabamos bien, será un refuerzo para nuestra relación" comentaba el dorsal 28, para los que les ha sorprendido gratamente el saber descifrar el roadbook y encontrarlo tan asequible, con indicaciones y referencias tan precisas. Si de todos modos, uno se perdía, tocaba seguir el rumbo con la brújula bien a mano. También en esta etapa había una mágica palmera que se desplazaba, de modo que algunos podían verla y otros creían que alguien la habría cortado.

Y aun con la experiencia de la arena bien viva, en el campamento esperaban los niños, entusiasmados por el encuentro con los pandas. Era especial, habían estado preparando este evento con canciones, una de ellas en la que los participantes también cantaban: "oh! U lele masa masa tetaconga, oh! alue alue aluó". Los niños, procedentes de escuelas de la zona, entre tímidos y curiosos, sonreían a los equipos, que habían traído muchos kilogramos de material escolar, de balones, camisetas, juguetes... También era importante para muchos de los participantes este momento. Todas las donaciones esperaban este momento cumbre y la causa de que algunos hayan emprendido este viaje. La Asociación Camino al Sur participa con Panda Raid en la entrega de estos materiales en centros escolares de la zona.

Después de un briefing de la etapa siguiente en el que se detalló las posibles complicaciones del roadbook, los participantes pudieron disfrutar del cielo estrellado, pensar en la etapa 100% desértica del día siguiente.

Fotos de la Etapa

Clasificación de la Etapa 2

Clasificación General

 
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